El obstinado

Te escribiría todos los días que le restan a mi realidad, viviría empecinada en librar todas las contiendas que le faltan a nuestros bélicos y ya casi nulos encuentros. Pero de qué sirve entonar al alba melodías que nunca serán escuchadas, versos que no serán leídos y abrazos que nunca se recibirán por el repudio de atardeceres que olvidan, que niegan y enclaustran sentimientos para no ser liberados jamás.

Dime de qué serviría que yo te siga procurando cariño, si la tibieza ya me la has arrebatado hasta de la cordialidad con la que me mirabas. No puedo compeler tus acciones, no puedo obligarte a cambiar de rumbo, a sabiendas que fue éste el que te direccionó a un nuevo hogar.

Dime tú, de qué sirve quererte cuando tú aun queriéndome, te obstinas a olvidarme.

Fragmento, Estación Bilbao. La chica de la mancha.

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