Lontananza

Abandonaste un hogar que te amaba, una familia que admiraba de ti, todas las expresiones de tu semblante.

Dejaste las noches de bohemia, los sábados de futbol y las preguntas inusitadas de unos viejos y sabios compañeros.

Con tu partida se esfumaron las tardes descalzas, las películas españolas y las series que esperaban de nosotros, momentos callados de esporádicos besos en unos rulos rebeldes.

Los días no fueron igual sin tu compañía, sin tu carcajada marchita, sin tus lecturas y diálogos irrefutables. Pero todo siguió, dijo Sabina, como todas las cosas que no guardan mucho sentido.

Y te extrañé y te bendije. Y te padecí y veneré tu recuerdo. Y te amé, y te sigo amando, así como en tu nuevo hogar lo hacen, así como te amarán donde sea que pertenezcas.

No permitas que te amen menos, no dejes que no te quieran igual. Aquí, en cada recuerdo te imaginaré guiñendo un ojo, te responderé con el puchero que tanto amas, y entonces, aún sin estar juntos, siempre estarás conmigo.

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