A la inversa

En ocasiones, la vida pesa, duele. A ratos la fatiga es tal, que se siente como un cansancio que se aferra a nosotras, a pesar de los motivos por los que llegamos a ella.

Te percibo bajo la mirada con la que tú sueles observarme, cuando siento que la existencia me consume en las inconmensurables formas del abismo. En ocasiones pareciera que se invierten los roles, y quizá eso se deba a que cuando estás cansada, estoy para ti… y a la inversa.

Invencible como las animaciones con las que crecimos, romantizando las vicisitudes de la realidad. Triunfante como aquella idea en la que la concepción del éxito se mide en el resultado y no en el trayecto; intentando ser lo que tú eres conmigo, espero que sientas que estoy contigo, sobre todo cuando más necesitas cobijo.

Porque si en esta vida no existiera la reciprocidad del consejo, incluso de las palabras, seríamos quizá más desdichadas de lo que hoy somos. Pero quiero que entiendas que entre tanto despojo, el camino advierte siempre las más leales compañías.

En este mundo de ovaciones, de halagos y arrebatos. Advierte que el cariño y la admiración siempre es directa y contraria. Viene de ti y va para ti, como todo vaivén imperfecto.

Porque sé cuánto me quieres y apoyas, ahora quiero que tú lo sientas, que percibas que así como sabes que estás siempre conmigo, puedas entender eso… a la inversa.

Con cariño para Jules, mi soporte en tantos caminos.

2 comentarios en “A la inversa”

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